finales del
siglo XX, se ha despertado un creciente
conocimiento de la naturaleza benéfica del
lobo, impulsado por libros como Never Cry
Wolf (Nunca llores Lobo) de Farley Mowat y de
documentales ecologistas, así como también
por la clasificación de especies
consideradas en vías de extinción. Mientras
que el estereotipo negativo del lobo aún
tiene influencia, una porción importante del
público ha ganado con una opinión positiva
de los lobos como interesantes, valiosos e
inclusive como animales nobles. Así los
parques con una notable población de lobos,
se han vuelto muy populares como atracciones
turísticas. Por ejemplo, las visitas al
Parque Nacional de Yellowstone han mostrado
un incremento parcial debido al programa de
reintroducción del lobo y por la esperanza
de poder avistar a uno.
Tales organizaciones como el Centro
Internacional del Lobo (International Wolf
Center) y Misión: Lobo (Mission : Wolf)
intentan educar a las personas acerca de la
verdadera naturaleza del lobo, tales acciones
han sido de mucha ayuda para el proceso de
reintroducción, especialmente en lugares
como el Parque Nacional de Yellowstone en
Estados Unidos de Norte América.
En otros
parques, los turistas continuamente
participan durante las excursiones tratando
de realizar aullidos parecidos al de un lobo
con la esperanza de que algún lobo residente
en la zona les responda. De hecho, algunos
amantes de la naturaleza se han quejado por
que esta actividad popular tiene sus
consecuencias ya que los turistas algunas
veces invaden el hábitat de los lobos y los
molestan.
La gran cantidad de investigaciones
realizadas en el siglo pasado también han
ayudado a educar a las personas y hacer que
se den cuenta de como socialmente los seres
humanos y los lobos son iguales, y de como no
tenemos realmente nada de que temer de estos
tímidos y majestuosos animales. Biólogos
como L. David Mech y Luigi Boitani han sido
de los mas grandes lideres en la
investigación del lobo.
Los documentales sobre naturaleza y fauna
también han jugado un papel muy importante
en el cambio de actitud. Por ejemplo, la
evidencia filmada de los lobos siendo
animales muy sociales, quienes también son
unos devotos padres con sus jóvenes
lobeznos, ha encantado y fascinado a
muchísimas personas que han conocido el lado
dócil de un depredador temido.